China tiene un telescopio en la Luna desde hace años

China tiene un telescopio en la Luna desde hace dos años. Investigadores chinos han revelado que disponen de un telescopio robótico en la Luna, el primero de su tipo, que ha estado funcionando sin problemas desde que aterrizó en 2013.

 

China puede ser un país muy hermético en determinados aspectos y por ello no ha sorprendido que hace unos días se haya dado a conocer que el gigante asiático cuenta con un telescopio de luz ultravioleta en la superficie lunar funcionando de forma operativa desde 2013.

El telescopio llegó a la Luna a bordo de la sonda Chang’e 3 con el objetivo de explorar el Espacio con algunas ventajas que no se tienen en nuestro Planeta. Debido a la atmósfera lunar, mucho más delgada que la terrestre, es posible tomar imágenes de objetos celestes que no pueden ser vistos desde la Tierra. Además, la rotación más lenta de la Luna permite al telescopio centrarse en un mismo objeto durante más tiempo.

Aunque la calidad de las imágenes no es buena, se trata del primer telescopio robótico situado en la Luna y controlado desde la Tierra, por lo que supone un gran avance en la nueva carrera espacial que disputan ahora China y Estados Unidos.

Aunque pueda parecer contraintuitivo el telescopio LUT solo estaba operativo durante el día lunar (unas dos semanas), ya que en la noche lunar la sonda hibernaba con la ayuda de un calefactor de radioisótopos (RHU) a base de plutonio-238 (la Chang’e 3 ha sido la primera sonda china en emplear esta tecnología). El telescopio observaba 72 horas por cada día lunar y la exposición de cada imagen era de diez minutos. Por este motivo los investigadores de LUT han tenido que esforzarse a la hora de procesar las imágenes para eliminar la luz solar que se ha ‘colado’ en la óptica del telescopio. El sensor estaba refrigerado y operó a temperaturas comprendidas entre -40º C (al amanecer y atardecer) y -20º C (al mediodía lunar).

 

El catálogo ultravioleta de LUT no es ni mucho menos el más extenso ni el más profundo, ya que ese honor le corresponde al realizado por el pequeño telescopio espacial GALEX (Galaxy Evolution Explorer) de la NASA, que alcanzó una magnitud límite de 21 y una superficie de 26 000º cuadrados. En cualquier caso, lo sorprendente es que un pequeño telescopio de 15 cm sea capaz de competir con misiones espaciales dedicadas específicamente a la astronomía en ultravioleta.

No obstante, y al contrario de lo que muchas novelas de ciencia ficción nos quieren hacer creer, la idea de situar un telescopio en la superficie lunar no es especialmente buena. En la Luna no hay atmósfera y se pueden observar todas las longitudes de onda, sí, pero cuesta mucho dinero y energía situar cualquier cosa en la superficie de nuestro satélite y además la gravedad y el regolito en suspensión —por culpa de campos electrostáticos— son problemas importantes a los que debe enfrentarse cualquier telescopio lunar de ciertas dimensiones. Como hemos visto, la luz solar dispersa por la superficie y el regolito es otro obstáculo que afecta a las operaciones de un instrumento de estas características.

Fuente:

www.abc.es

www.naukas.com

 


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